Parto
Humanizado

Parto Humanizado

El Parto y el Nacimiento Humanizado se fundamenta en la valoración del mundo afectivo emocional de las personal, la consideración de los deseos y necesidades de sus protagonistas: madre, padre, hija/o y la libertad de las mujeres o las parejas, para tomar decisiones sobre dónde, cómo y con quien parir, en uno de los momentos más significativos de su vida.

El enfoque del Parto Humanizado parte de la premisa de que el nacimiento es un proceso involuntario, por tanto, los profesionales que participan de un parto debieran esforzarse por no perturbarlo y permitir a la madre vivir la experiencia de la forma más natural posible. Quienes defienden las ventajas del Parto Humanizado rechazan el tratamiento frío y quirúrgico que se le otorga a la parturienta, quien es considerada una paciente enferma a la que se le somete a condiciones poco acordes con la naturaleza del evento íntimo y familiar que implica la llegada de un bebé al mundo.

La matrona Patricia Sanchez, de nuestro Servicio de Maternidad, destaca lo importante que es para una mujer con trabajo de parto que llega a la clínica, el primer contacto con la matrona. “la mirada amable, la sonrisa, las palabras y los gestos de la matrona tienen un efecto benéfico en el trabajo de parto. Las decisiones tomadas en este momento también pueden ser muy significativas. Por ejemplo, una matrona experimentada podrá determinar la etapa precisa de trabajo de parto en que se encuentra la mujer. Si acaba de empezar, la matrona puede aconsejarle que espere antes de venir a la clínica, quizás que haga una caminata o incluso que vaya a su casa por un rato. Si la mujer vuelve a su entorno familiar, es probable que cuando vuelva a la clínica, el trabajo de parto ya esté bien avanzado. Si la mujer se queda en la clínica en toda la primera etapa de su trabajo de parto- la etapa en que el cuello del útero se está dilatando gradualmente- la asistimos, pero no de un modo preconcebido, la experiencia me ha enseñado a no ser mecánica ni dogmática. Cada mujer es diferente, y por supuesto cada trabajo es diferente. No debemos planear estrategias , ni adoptar reglas rígidas”.

El enfoque del Parto Humanizado no interfiere con la labor de equipo. “Habiendo trabajado juntos desde hace bastante tiempo, a menudo podemos comunicarnos con una simple mirada o un gesto. Tampoco quiere decir que no debamos tener procedimientos generales; al contrario, algunos han evolucionado naturalmente a lo largo de los años, en armonía con nuestro interés por la flexibilidad, la innovación y la importancia central en la madre. Estas pautas se aplican por igual a todas las mujeres, tanto a una mujer que ha visitado la clínica regularmente como a una que haya llegado a nosotros durante la etapa de trabajo de parto activo. Estas pautas generales se aplican a las mujeres que nosotros conocemos bien y a las mujeres que apenas hemos conocido”, sostiene Patricia.

La profesional destaca que se debe tratar a la mujer embarazada como tal, no como paciente, ya que es una mujer que está viviendo un proceso normal, que culminará con el nacimiento de su hijo, evitando que permanezca acostada, facilitando la deambulación. Mientras la primera etapa del trabajo de parto prosigue y las contracciones se vuelven más intensas, la madre siente la necesidad de pasar a un lugar más tranquilo, con luces más suaves. “La mujer, escuchando su propio cuerpo, necesita concentrarse y puede considerar las distracciones externas como intrusas. Un ambiente sereno puede colaborar en gran medida con la transición de una mujer a su propio mundo interno. Idealmente, todo estímulo sensorial tendría que ser reducido. En algunos casos, una música suave realza el sentimiento de calma y quietud”.

De acuerdo a lo señalado por Patricia Sanchez, es sumamente importante que cuando la mujer que esté en trabajo de parto se le inste a confiar en lo que ella siente, a moverse como le parezca, a tomar de manera espontánea, cualquier posición. Puede caminar, sentarse, arrodillarse, apoyarse en alguien o en algo o también acostarse, si eso le es cómodo. “Cuando se les da esta libertad, las mujeres raramente eligen la posición dorsal o la de semisentada, por largos períodos de tiempo, porque simplemente no están cómodas. Por la misma razón se debe evitar que permanezca sobre su espalda hacia el final del embarazo y preferir que permanezcan lateralizadas. Instintivamente las mujeres en su primera etapa del trabajo de parto optan por ponerse de pie, inclinándose hacia adelante, apoyándose en un mueble o simplemente afirmándose sobre manos y rodillas”.

Resumiendo, el caminar, arrodillarse, sentarse, pararse, apoyarse en alguien o en algo son las posiciones de trabajo básico más comunes, pero cada mujer tiene innumerables variantes individuales. “Las matronas debemos encargarnos de cosas fundamentales, como ofrecer una sala de partos que asegure un ambiente cálido, oscuro y tranquilo, que la mujer se sienta libre de adoptar las posiciones que más le acomoden, de alimentarse como más le guste y tolere. Pero ayudar a una mujer en trabajo de parto involucra mucho más que estas simples tareas. Incluye empatía, intuición e inspiración; es un arte”.