Cuidados Básicos.

El recién nacido oye la voz de sus padres, mira sus caras y se impregna de su olor durante los cuidados diarios. Estas atenciones son fundamentales para su salud y fomentan la creación del apego afectivo a través del contacto físico y el lenguaje.

Es normal que los padres primerizos sientan temores ante las reacciones de su bebé, pero éstos desaparecerán con la práctica diaria. De forma gradual, los padres irán descubriendo que su hijo no es tan frágil como parece y aprenderán a interpretar sus estados de ánimo, especialmente el llanto. Una queja suya les bastará para saber si tiene hambre o el pañal sucio.

¿Cuándo debemos bañar a los bebés?

Los pediatras, generalmente, recomiendan el baño una vez que el cordón umbilical haya sido eliminado.
Desde el punto de vista de la higiene, basta con bañar al bebé dos o tres veces por semana. El resto de los días se le puede asear con una esponja vegetal y agua tibia y limpiar los pliegues de las piernas, los brazos y el cuello con un aceite especial para bebés.

Los pediatras recomiendan
no usar jabón durante los primeros días, ya que éste elimina la capa de grasa que recubre la piel del bebé al nacer.

El cambio de pañal

Durante los primeros meses, el pañal debe cambiarse después de cada toma y siempre que esté mojado, pues la piel del bebé es muy delicada y se irrita con mucha facilidad.

La ropa

Algunas consideraciones prácticas:
Para que la ropa se le pueda poner y quitar con facilidad, conviene elegir prendas que se abran totalmente por delante o por detrás. También conviene evitar aquellas prendas que suelten pelo o tengan adornos pequeños que puedan desprenderse y llegar a la boca o la nariz del bebé.

Es recomendable utilizar prendas de fibras naturales (algodón), que absorben la humedad y no producen irritaciones ni alergia. La ropa debe ser amplia y ligera para permitir libertad de movimiento. No obstante, la ropa interior, como las camisetas y los bodies de algodón, no debe quedar demasiado holgada.

El sueño

Los bebés pasan la mayor parte del día (y de la noche) durmiendo. El ritmo con que pasan del sueño a la vigilia tiene que ver con su temperamento, el tipo y ritmo de alimentación y el tipo de estímulos ambientales.

El llanto

El recién nacido se comunica principalmente a través del llanto cuando necesita algo o se siente molesto. Un bebé llora porque tiene hambre, sed, frío, calor, el pañal sucio o le duele algo. También llora porque busca la atención de los padres, está cansado o algo le ha asustado. Los padres rápidamente aprenderán a identificar el tipo de llanto de su hijo y a actuar en consecuencia.

Cómo calmarle

Los padres comprobarán que la mayoría de las veces el bebé se calma en cuanto se atienden sus necesidades básicas. Cuanto más pronto se atiende al bebé, más fácil resulta consolarle.

Contrariamente a lo que se cree, no se malcría a un bebé por responder a su llanto de inmediato. De hecho, se piensa que un bebé que es atendido siempre que llora aprende a confiar en sus padres y, posiblemente, llorará menos con el paso del tiempo. La creencia popular de que llorar es sano y fortalece los pulmones es otro falso mito que conviene desterrar.

En algunas ocasiones, el llanto no responde a ninguna causa aparente como el hambre, el frío o tener el pañal sucio. En esos casos, determinados rituales adormecedores pueden ayudar a los padres a tranquilizar al bebé. Acunarlo siguiendo un ritmo regular, cantar una nana, ponerle el chupete cuando se le caiga...
Si estos rituales se acompañan con una música tranquila o un paseo, siempre que la hora lo permita, tal vez se consiga calmar al bebé intranquilo. Si aún así el llanto persiste, lo mejor será consultar al pediatra, ya que puede que esté enfermo.

Ante todo, los padres deben procurar mantener la calma, pues nada contribuye más a que el bebé siga llorando que el nerviosismo de sus padres.

Posturas para sujetar al bebé

Debe sujetarse al bebé con suavidad pero con firmeza. Con el fin de transmitirle una sensación de seguridad similar a la percibida en el útero materno, los movimientos de los padres no deben ser bruscos ni repentinos.
Dado que el recién nacido no puede sostener la cabeza por sí mismo, es importante que esté siempre bien sujeta. De ahí que no sea aconsejable usar sillitas durante los dos primeros meses.
Las mochilas porta-bebés sí pueden usarse sujetando un poco la cabeza con una de las manos.

La habitación del bebé y del niño

La llegada de un bebé implica pensar en un espacio para él antes incluso de que nazca.
Cuando el bebé es un recién nacido lo más práctico para la madre es que duerma en la habitación de los padres. Durante esta etapa los bebés se despiertan frecuentemente por la noche para las tomas.
A medida que el bebé crece y se hace mayor es conveniente que los padres piensen en un espacio propio para él: un lugar donde dormir y jugar.